¿SERÁ LA CONDUCCIÓN AUTONOMA UNA REALIDAD?

¿SERÁ LA CONDUCCIÓN AUTONOMA UNA REALIDAD?


Ciertamente pocas veces me he encontrado con algo tan controvertido y excitante al mismo tiempo. Es algo que, en caso de salir adelante, cambiará de forma definitiva la sociedad y el ámbito de la movilidad, y quizás por eso surgen a partes iguales las ganas y el miedo al cambio. Pero vamos a analizarlo un poco más.

Curiosamente ya existe desde hace muchísimos años el famoso “piloto automático” de los aviones en flotas comerciales y militares y no ha pasado nada. Es más, damos por bueno que los aviones despegan, vuelan y aterrizan solos en un 90% de las veces sin intervención humana. También existen trenes y metros en el mundo que funcionan de manera completamente autónoma (y en ocasiones sin conductor). Pero ¿y qué sucede con el coche? Parece claramente una evolución lógica de los casos anteriores y, sin embargo, genera mucha más controversia y miedos que ninguno de los anteriores. De nuevo estamos ante una tecnología que tiene como principal problema de implantación, la no aceptación por la sociedad y no la propia tecnología.

Estado actual de la conducción autónoma

Comencemos hablando primero del estado actual de la tecnología de conducción autónoma. Existen 5 niveles (del 0 al 4), donde el nivel 0 es la ausencia total de automatismos y el nivel 4 es el máximo nivel: no es requerida de ninguna manera la intervención del conductor, quien pudiera incluso no estar en el propio vehículo.

Actualmente, muchos vehículos tienen asistencias a la conducción que se catalogan de nivel 2: el vehículo puede tomar el control en determinadas y limitadas situaciones básicas, aunque el conductor es totalmente responsable de lo que suceda. No puede soltar las manos del volante ni dejar de mirar a la carretera.

No obstante, no todos los vehículos de nivel 2 tienen el mismo hardware y, sobre todo, software a bordo, lo que hace que las experiencias de usuario sean muy distintas según las marcas y modelos de coche. En ese sentido, Tesla lleva claramente mucha ventaja ya que llevan 10 años trabajando en este área y, de hecho, acaban de cambiar el paradigma de la conducción autónoma pasando de un software basado en “líneas de código” a otro basado puramente en Inteligencia Artificial y redes neuronales. El coche comprende la realidad que le rodea y piensa y actúa como un humano, a través de un aprendizaje continuo.

Tesla tiene la tecnología necesaria en cada coche que se vende desde hace 3 años para poder ejecutar un nivel 4 (conducción autónoma total) y sus conductores solo tienen que esperar una actualización que lo habilite. En Europa está desplegada la versión de nivel 2, y en Estados Unidos la de nivel 3, aunque se espera que antes de que acabe el año también llegue a Europa.

A nivel de hardware, hay empresas que usan sistemas de detección de líneas de carril; otros usan pre mapeados de carreteras (como Ford); otras usan el sensor LIDAR (Waymo) y otras, un sistema basado 100% en visión artificial mediante cámaras (caso de Tesla). Hay mucha polémica aquí sobre qué sensores son necesarios y qué capacidad de redundancia es necesario. En mi opinión, la versión de cámaras y redes neuronales es la más escalable, económica y eficiente.

Pero hablemos ahora sobre el impacto en la sociedad. ¿Qué impide que una tecnología que ya está permitiendo hacer trayectos de costa a costa en Estados Unidos sin intervención humana sea ampliamente adoptada? Por un lado, está el asunto de las regulaciones y leyes. Como suele suceder, la tecnología está muy por delante de las leyes, avanzando estas últimas muy lentamente en según qué continentes (siendo Europa de los que más lentitud burocrática tiene). Es un cambio de paradigma total, que implica redefinir muchos aspectos que venían estando muy establecidos desde décadas.

No nos podemos olvidar del tema de las compañías de seguros. Tienen que redefinir su negocio, e incluso los actores y sus responsabilidades. De hecho, en teoría, en un vehículo con conducción de nivel 4, debería ser la propia marca la que se hiciese cargo de cualquier incidente. Y esto deja a las compañías de seguro tradicionales en una situación compleja donde no queda claro su papel. De hecho, y sin ir más lejos, la propia Tesla ya ha creado su propia división de seguros, para hacerse cargo de estas situaciones.

Talleres y reparaciones

¿Y qué sucede con los talleres y reparaciones? En principio aquí no debería haber cambio alguno, porque los incidentes seguirán existiendo, igual que existen los “bugs” en todo software de nuestras vidas. No obstante, el único planteamiento que surge aquí es si en un momento en que todos los coches sean de nivel 4, se reduciría el nivel de siniestralidad. Pero para eso aún queda mucho. Lo que sí tengo claro es que la mortalidad bajará drásticamente.

Flotas de vehículos

Y por último, ¿Qué sucede con el modelo de movilidad más extendido, que son las flotas de vehículos? Desde flotas con conductor como Cabify o Uber, a flotas sin conductor (como Astara, ALD o Drivalia por ejemplo). Mi opinión es que si hay un lugar donde tiene pleno sentido la conducción autónoma total de nivel 4 es justamente aquí, en las flotas y los llamados “robotaxis”. Van a ver evolucionado y ampliado su negocio como nunca.

Podría escribir mucho más sobre este tema, pero me quedo sin espacio. No obstante, os quiero dejar con una predicción y una reflexión. Estoy convencido de que en 5 años todo vehículo nuevo que se venda tendrá implantado el nivel 3; y en 10 años, el de nivel 4.

Y la reflexión que os dejo: ¿Estaríais dispuestos a aceptar este inevitable cambio?

Lorena Sánchez¿SERÁ LA CONDUCCIÓN AUTONOMA UNA REALIDAD?